Aceite de granada y nanotecnología: esperanza para el cerebro

¿Qué tienen en común las semillas de granada, el cerebro humano y la nanotecnología? Aunque parece un chiste, el pequeño lugar donde estos tres se unen, puede proveer una alternativa que prevenga la aparición de la temida enfermedad neurológica de Alzheimer.

Empecemos con la granada. Esta fruta era de gran estima para las grandes civilizaciones desde tiempos antiguos. Aparece mencionada varias veces en la Biblia con la palabra hebrea rimón. Los hebreos recurrían a la granada de las orillas del Nilo como alimento restaurador y refrescante del trabajo de la esclavitud. En el templo de Salomón en Jerusalén aparecen cientos de granadas coronando la parte alta de los capiteles de las columnas. También se utilizaba como ofrenda en el templo, a la par de bienes tan preciados como vino, aceite y trigo.

La importancia de esta fruta se ejemplifica además por su aparición en las monedas antiguas de Judea, una de las pocas imágenes que aparecen como símbolo sagrado. La tradición judía enseña que ésta es un símbolo de justicia, ya que se dice que tiene 613 semillas, que corresponden con los 613 mandamientos de la Torá. Además en la Biblia aparece como una de las siete especies de frutas y granos que son productos especiales de la tierra de Israel.

En la era moderna, esta fruta ha sido objeto de cobertura mediática por sus los beneficios para la salud, demostrados por diversos estudios clínicos con resultados sorprendentes. Se la ha catalogado como la fruta con mayor poder antioxidante. Rica en polifenoles, la granada destaca además por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias.

Los compuestos polifenoles que se encuentran en altas concentraciones en la granada, son los principales componentes antioxidantes con beneficios para la salud. Entre los principales y más estudiados están la reducción de la presión arterial, aterosclerosis y disminución del colesterol. La granada no solo ha demostrado ser beneficiosa para el corazón y los vasos sanguíneos sino que inhibe el cáncer de mamá, próstata, colon y leucemia en animales de laboratorio, por lo que otros estudios clínicos tienen la esperanza de revelar este impactante efecto en los seres humanos.

Por su alto poder antioxidante, uno de los mayores usos del aceite de granada es en la industria cosmética en los productos antienvejecimiento. Pero más allá del envejecimiento de la piel, si pensamos un poco en el envejecimiento de órganos internos, la mayoría estos procesos están relacionados a la oxidación de las células.

Mientras andamos en el agitado ritmo de vida de los 20s o 30s ni siquiera nos pasa por la mente el tema del envejecimiento. Sin embargo, es la edad en la que podemos iniciar el proceso de envejecer de manera óptima si vamos más allá de los “antiaging” enfocados en la piel y nos echamos un clavado hasta uno de los órganos de nuestro cuerpo que dicta el teje y maneje de nuestra vida y es frecuentemente al que menor atención prestamos: el cerebro.

Cuando llegamos a la mayoría de edad, las células del cerebro van muriendo, y no se regeneran. Durante años los científicos han estudiado las enfermedades neurodegenerativas (de las cuales el Alzheimer es la más conocida). Entre los más destacados el Prof. Stanley Ben Prosiner, quien fue galardonado con el premio nobel de medicina por sus aportes para la detección de las causas de la enfermedad de “Las vacas locas”, que se extendió por Europa y se temía que su versión humana Kroisfeld-Jacob, se convirtiera en epidemia. En el equipo del Prof. Prosiner estaba la Dra. Ruth Gabizon, quien hoy dirige un laboratotrio de investigación de enfermedades neurodegenerativas del departamento de neurologia del Hospital Hadassah en Jerusalén.

Después varios años de investigar las enfermedades neurodegenerativas, la Dra. Gabizón decidió enfocarse en analizar la oxidación neuronal y buscar cómo prevenirla. Su investigación se concentró en buscar un elemento anti-oxidante que pudiera ser administrado a los pacientes de forma continua y por tiempo indefinido y que su efecto pudiera ser analizado y medido.

En su investigación encontró que el ácido punícico, conocido también como Omega 5, considerado como uno de los antioxidantes naturales más potentes, solo existe naturalmente en concentraciones altísimas en el aceite de semilla de granada (y no en otra parte de la fruta) y en una planta china en menor concentración.

Cualquiera podría pensar; “Muy bien, si quiero evitar el envejecimiento de mi cerebro y enfermedades pues a comer granada todos los días y listo”.  Pero no es así de sencillo. La doctora Gabizon explica que aún al ingerir el antioxidante más potente, tanto los naturales como los producidos sintéticamente, llegan a diversos órganos del cuerpo, entre ellos la piel, y actúan de forma muy eficiente, pero no así en el cerebro, donde se enfrentan a la barrera hematoencefálica que impide su acceso.

Cuando haces algo preventivo, tratas a la gente sana. El tratamiento no puede ser tóxico, como los tratamientos para cáncer y otras enfermedades, que pueden tener efectos secundarios. Debe ser algo que pueda tomarse desde la juventud, de por vida sin riesgo alguno.”

Así que decidió encontrar alguna forma de resolver el problema que tenía frente a ella; ¿Cómo hacer llegar el antioxidante a las células del cerebro?

Estando ubicada en la capital de Israel, un pequeño país que fluye leche, miel y tecnología,  la Dra. Gabizón recurrió al profesor Shlomo Magdasi del Centro de Nano-tecnología de la Universidad Hebrea de Jesualén. Magdasi diseñó para Gabizon nanopartículas del aceite de granada, creadas con emulsantes utilizados en productos alimenticios, no tóxicos para el cuerpo, que permiten que el aceite pase del hígado a la sangre y de ahí en un circuito natural, la sangre las lleva al cerebro.

Las pruebas de laboratorio han demostrado que las micro partículas son 100 veces más efectivas que el aceite de semilla de granada en su forma natural.” dice Ruth, emocionada.

Una vez que encontró la solución, Gabizon se enfrentó a decidir cómo llevar este desarrollo a la mayor cantidad de personas posible en el mundo con el fin de prevenir la aparición de enfermedades neurodegenerativas en la mayor cantidad de población mundial. Y viviendo en Israel, conocida como la nación startup, Gabizon decidió fundar la startup Granalix, que produce un suplemento alimenticio en forma de cápsulas, disponible sin necesidad de receta médica. Hoy en día el compuesto se encuentra en estado avanzado de autorización de patente en diversos países. El único país latinoamericano que cuenta con oficina de ventas actualmente es México.

Quisimos que esto fuera en forma de complemento alimenticio de manera tal que pudiera ser adquirido por el público de la forma más rápida y extensa posible“.

Hace ya dos años que se ha estado suministrando el compuesto a familiares de los pacientes portadores de la mutación genética causante de las enfermedades cerebro-degenerativas y no se ha presentado ningún efecto secundario. Las pruebas clínicas siguen en proceso, con más de 200 pacientes sanos reportando únicamente efectos positivos como aumento en la sensación de alerta de la persona, mayores niveles de energía, disminución de cuadros alérgicos, entre los más destacados. Ninguno de los familiares de pacientes que padecieron Kroisfeld-Jacob ha desarrollado la enfermedad, después de dos años.

“Si logramos controlar los niveles de radicales libres, quizás nuestras células funcionarán mejor y vivirán más tiempo”, explica Gabizon. “Aunque no seamos capaces de curar a pacientes gravemente afectados con enfermedades como el Alzheimer, ya que son diagnosticados cuando un gran número de células cerebrales han muerto, tal vez logremos frenar la enfermedad en las primeras etapas o incluso prevenir su inicio en personas sanas en riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, al extender la vida de las células cerebrales y mejorar su funcionamiento.” 

Para otro estudio dirigido a comprobar si la disminución de la oxidación alteraba las manifestaciones de las enfermedades neurodegenerativas, se emplearon ratones de una cepa utilizada como modelo de enfermedades neurodegenerativas, estos fueron tratados con el Nano-PSO (Pommegranate Seed Oil por sus silas en inglés). El Nano-PSO retrasó significativamente el inicio de la enfermedad cuando se administró a ratones asintomáticos y retrasó el agravamiento de la enfermedad en aquellos ratones que ya la tenían. Aunque el reporte oficial de las pruebas clínicas del Nano-PSO aún no se ha publicado, la Dra. Gabizón y sus colegas tienen gran expectativa de que esta fusión de investigación y ciencia pura con la medicina práctica en una pequeña cápsula, provea esperanza para millones de personas en edad madura y riesgo de contraer enfermedades neurodegenerativas.

Hoy, por primera vez en la historia, la mayoría de la gente puede esperar vivir en sus sesenta y más allá. Según la Organización mundial de la Salud (OMS) para el año 2050, la población mundial de 60 años y más se espera que llegue a 2 mil millones, frente a 900 millones en 2015. Hoy en día, 125 millones de personas tienen 80 años o más.  Si bien el poder antioxidante de algunos componentes de la Granada ya eran ampliamente conocidos, la aplicación de la nanotecnología para incrementar su potencia y eficacia suena muy esperanzador para una mejor calidad de vida y actividad cerebral para la población adulta y los pacientes con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

 

 

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