Cuba se encuentra con Israel en el Proyecto Idan Raichel

Han de saber que en Israel un concierto de Idan Raichel es todo un acontecimiento, especialmente cuando la cita es a las 2pm. ¿Por qué Idan Raichel es todo un personaje en Israel? Pues resulta que en el 2003 una canción inusual empezó a sonar en la radio de este pequeño país con un estribillo inquietante en el idioma aramáico de Etiopía y un sonido de fusión mundial conocido como “Bo’ee” y automáticamente se convirtió en un éxito que catapultó el Proyecto Idan Raichel a la cima de las listas de éxitos en Israel.

Así el tecladista y productor joven de las rastas se convirtió en un sello característico de la música en su tierra natal. Pronto, el Proyecto Idan Raichel se dio conocer en todo el mundo por sus colaboraciones interculturales que cambiaron la cara de la música popular israelí ofreciendo según el Boston Globe “una ventana fascinante a Israel como un país joven, tolerante y multiétnico”.

Desde el lanzamiento de su primer álbum internacional sobre Cumbancha en el otoño de 2006 The Idan Raichel Project se ha convertido en un embajador mundial que representa la esperanza de un mundo en el que la colaboración artística rompe las barreras entre las personas de diferentes orígenes y creencias.

Idan Raichel, el arquitecto de este proyecto único, es un tecladista, productor y compositor originario de Kfar Saba, una ciudad cercana a Tel Aviv. Nació en una familia con raíces de Europa del Este, y aunque la música era una parte importante de su educación, sus padres le dieron poco énfasis a la interpretación de música de su cultura particular.

“Creo que el hecho de que yo no tenía fuertes raíces musicales de la familia es lo que me hizo estar muy abierto a la música de todo el mundo”, dice Idan.

De niño comenzó a tocar el acordeón (al que llama “el instrumento menos cool”) e incluso a esta temprana edad se sintió atraído por los sonidos exóticos de la música gitana y el tango.

Y ahora dejando atrás las rastas y recién convertido en papá de la preciosa Salomé, Idan abrió el concierto con unas palabras que me cautivaron:

“No existe tal cosa como el público. Existen parejas que consiguieron una niñera para estar aquí, existen familias, amigos, que tomaron de su tiempo y vinieron a compartir con nosotros”

Y precisamente me llegó al corazón porque era la primera vez que dejábamos a los niños con una niñera para poder asistir al concierto.  Así abrió una tarde que literalmente nos llevó en una montaña rusa de emociones en más de 5 idiomas.  Este cantautor, compositor y gran músico se ha rodeado de talentosos músicos y cantantes originarios de diversos países, con una multiculturalidad sorprendente.

En esta ocasión como invitados especiales acompañaron a Idan en el escenario de Bitan 2 en Tel Aviv, el portugués Sir Antonio Zambujo y la cubana Danay Suárez, quienes conquistaron al público con sus historias en su propio idioma.

Antonio Zambujo recientemente recibió el título “Sir” por parte del gobierno de su país dada su trayectoria de influencia musical. Idan dijo al presentarle

“Tengo un amigo que dice que su abuelo era de esos que reunía a todos los nietos a contar historias, y a mi me gusta conocer gente de todo el mundo que puede tenerte sentado escuchando sus historias. Los amigos que invito conmigo al escenario son así, con su música cuentan la historia de sus lugares de origen, historias mágicas, profundas…”

Cuando llegó el momento de escuchar en español la voz de Danay, con su inigualable estilo cubano:

“Mientras que exista valor, voy a vivir, voy a exigir mi momento… .para enmendar lo mal hecho… lo que me ha hecho mejor persona que ayer…”

y en seguida la voz de Idan Raichel en hebreo con la Canción “Ajshav Karov (Ahora Cerca), el auditorio simplemente se estremeció.

Esos instantes donde la música va más allá de las culturas, del idioma, de las diferencias y se produce una fusión inimaginable, espectacular y llena de vida son aquellos que quedan en la memoria. Aquellos momentos donde dos pueblos se encuentran compartiendo en unidad, en un solo corazón.

Y la montaña rusa de emociones apenas comenzaba ya que con el singular ritmo de fusión de Etiopía, Europa e Israel, no hubo quien se quedara sentado en su lugar. Todos a mover el bote como diríamos en México, en una fiesta de ritmo, y sonidos.

Una canción que ni siquiera alcanzo a entender pero que me conmueve cada vez que la escucho es “Ay Mama” en marroquí, que en esta ocasión estuvo acompañada de unas imágenes conmovedoras de quien pareciera una abuelita, mientras la voz de Maya Avraham sacudía a todo el auditorio, y algunos se nos rodaban unas lágrimas de nostalgia.

Así que desde nostalgía, alegría, explosión de ritmo, sabor, romanticismo, familia y muchos otros aspectos de la vida del ser humano pasan por la mente y el corazón durante uno de sus conciertos. Pero lo más impresionante es que aunque Idan Raichel es la fuerza motora del proyecto, en el espectáculo no hay un “front man”. En este show participaron más de 6 cantantes de su banda, cada uno de distinto trasfondo cultural y cantando en hebreo, árabe, lenguas etiopes aramáicas y Tigrit, además de los invitados especiales cantando en su propio idioma, portugués y español respectivamente.

En lo personal, además de ser uno de mis artistas israelíes preferidos, me trae recuerdos de uno de los días más importantes de mi vida, cuando el amor de mi vida me recibió a medio camino a la jupá cantando “Hinech Yafah” de la autoría de Idan Raichel, mientras nos envolvían la brisa del mar Mediterráneo y las estrellas del cielo de Herzilya. Así que esta vez, escucharla cuatro años después más dos pequeños retonos, me derritió el alma.

Y en este concierto en particular, además de la compañía de este hombre que me ha hecho enamorarme de Israel, tuve la fortuna de echar una buena bailada frente al escenario con mi amiga del alma, Chen Lizra, israelí que lleva el sabor cubano en la sangre, autora del best seller My Seductive Cuba, de quien por supuesto, les contaré en otra oportunidad.

Así que salimos Nir, Chen y yo, hablando en una mezcla de hebreo, inglés y español, después de tres horas intensas con la banda sonora de Israel contemporáneo, con una sonrisa en los labios y recuerdos que nos quedarán en el corazón, felices de disfrutado del día que a la lista de artistas que han participado en el Proyecto Idan Raichel, se unió la cubana Danay Suárez, quien brilló en Tel Aviv con su sabrosura, exquisito ritmo y colorido vestido en azul y amarillo.

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