Chutzpah: El libro para lidiar con la incertidumbre

La incertidumbre como parte de la rutina: una nueva perspectiva sobre el desorden, los problemas, los desafíos, la improvisación, el caos, el riesgo, el fracaso y hasta la crianza de los hijos.

Tal vez tu cerebro, como el de millones de personas alrededor del mundo, está en el proceso de asimilar que la crisis actual que estamos viviendo no es cosa de unas cuantas semanas. Este brote de coronavirus con efecto de ola global ha tenido ya repercusiones en nuestra vida diaria de manera repentina e inmediata ya que millones de personas nos encontramos, de un día para otro, encerrados en casa, migrando lo relacionado con el trabajo y la escuela, al hogar.

La sensación de perder el control, no saber qué pasará no solo en el mediano sino en el largo plazo en la economía familiar, nacional y global, la improvisación de una oficina y escuela en casa, el desorden que esto conlleva y la ambigüedad sin fecha de vigencia, pueden convertirse en uno de los desafíos psicológicos más dificiles de hombres y mujeres hoy. Sin embargo, hay países en los que desde la niñez, se está acostumbrado a la incertidumbre como parte de la rutina. Uno de ellos es Israel.

Si ves un parque de juegos en Israel en un día común, hay mucho ruido, muchas actividades fuera de las formas convencionales de utilizar los juegos sucediendo al mismo tiempo,  con poca y a veces, ninguna supervisión de los padres. Esta escena comparada con un parque infantil en otras ciudades en el mundo ya sea en Estados Unidos, Europa o América Latina, podría fácilmente catalogarse como un caos total.

Los niños israelíes están acostumbrados a situaciones ambigüas y cambiantes, a saber que los “problemas”, accidentes y desafíos son parte de la dinámica diaria de vivir en incertidumbre, porque la escena siempre es impredecible, lo que obliga a los niños a manejar cualquier sorpresa y como adultos,  a ver las oportunidades que nacen de este tipo de cirunstancias y a navegarlas con buen humor y a veces, unos cuantos gritos.

Ustedes se preguntarán, ¿qué tiene que ver un parque de juegos con la innovación y las habilidades requeridas para enfrentar la crisis?

Fotografía:Micha Loubaton

Según Inbal Arieli, autora del libro Chutzpah- Porqué Israel es un hub de Innovación y Emprendimiento, tiene mucho que ver.

“Las habilidades blandas son similares a la anatomía física humana: todos tenemos los mismos músculos en nuestros cuerpos, pero los usamos de manera diferente. Es precisamente ahí, en el parque de juegos o en el arenero donde los niños empiezan a ejercitar los músculos de la resiliencia, la creatividad y la innovación.”

Como en muchos lugares al enfrentar un desastre, la respuesta en Israel, es la solidaridad. Cuando estamos estresados, nuestra respuesta biológica incluye buscar apoyo en lugar de lidiar con la carga o el problema solos. El estrés en Israel es parte de la cultura, de nuestra historia compartida, de lo que nos mantiene unidos.

No es de extrañar que los niños que crecen aquí ( bajo sirenas repentinas por amenaza de misiles y constante incertidumbre) a quienes se les da guía y herramientas para lidiar con esta situación, pueden desarrollar habilidades relevantes y ejercitar los musculos de la resiliencia para enfrentar los situaciones impredecibles en todos los aspectos de sus vidas, lo que los atrae a convertirse en emprendedores- ya que en palabras de Inbal,

“Los israelíes hemos aprendido a aceptar una realidad inestable y con ella, hemos desarrollado una cultura de adaptabilidad y persistencia. La incertidumbre- se siente como estar en casa.”

Para que se lleve a cabo la innovación, se necesita espacio en el que se puedan intentar cosas nuevas, cambiar de paradigma, cometer errores y no solo continuar haciendo algo bajo reglas o formatos establecidos que otros han definido para nosotros.

Según Nadav Zafrir, ex-comandante de la unidad de inteligencia 8200 de las FDI,

“La innovación más creativa sucede al borde del caos, impulsada por la flexiblidad de pensamiento que viene con el balagan (desastre o lío en hebreo)”

Hace unos meses participé en el Think Tank para nuevos inmigrantes sobre el libro Chutzpah, Por qué Israel es un hub de Innovación y Emprendimiento. ¡Qué experiencia! La interesante discusión incluyó muchas ideas, risas y desacuerdos acalorados sobre las raíces del espíritu empresarial e innovación Israelí.

Como nuevos inmigrantes a Israel, desde Francia, Rusia, Eslovenia, Canadá, Estados Unidos, Guadalupe, Brasil y México, en comparación con los “sabras” (como se les llama en Israel a los judíos que nacieron y crecieron aquí) como mi querido esposo e hijos,  nuestra visión e interpretación de lo que hace que este país se haya convertido en un taller de emprendedores e innovadores, es un tanto diversa.

Fotografía: Gabriel Lusky

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.”

escribió Marcel Proust, uno de los autores más influyentes del siglo XX.

Esto es precisamente lo que hace Inbal en las páginas de Chutzpa, al observar las situaciones cotidianas de la vida y la infancia en Israel con nuevos ojos, los de una teniente de la únidad de élite 8200 de inteligencia de las FDI, que tuvo roles destacados en el sector de la alta tecnología israelí y más adelante se convirtió en emprendedora y experta en innovación.

En su libro Inbal logró deconstruir el DNA emprendedor israelí preguntando: ¿Cómo podemos ayudar a nuestros niños (y a nosotros mismos) aprender y crecer a partir del fracaso?

Nada toca más nuestros corazones como seres humanos que nuestros recuerdos de infancia. Al compartir su historia personal y la de sus hijos, aunada a la historia de israelíes de todos los ámbitos de la vida y de diversos orígenes, incluyendo árabes, cristianos y drusos, Inbal cuenta la historia de Israel como Inno-nación desde la perspectiva de la formación de habilidades: cómo las semillas del emprendimiento se siembran desde la educación pre-escolar, llevando al lector por la experiencia de un niño israelí hacia la adolescencia, la juventud y la madurez hasta la formación de generaciones completas de emprendedores e innovadores, con una mirada hacia el futuro.

Conforme leía el libro (en su versión en inglés) a toda velocidad para lograr contribuir al Think Tank con deadline de 5 días (sí, en Israel todo sucede “en chinga” como dirían mis compatriotas mexicanos), haciendo multitasking, entre reuniones de trabajo y salidas al parque con mis hijos, moría de risa con las definiciones tan precisas de Inbal, que brillantemente roció el libro con palabras en Hebreo, que en su conjunto arman un diccionario de cultura emprendedora y empresarial y perfilan específicamente el ADN emprendedor israelí.

Y de este diccionario quiero compartirles tres palabras/frases que están en el corazón de la cultura israelí y definen el mindset con el que se vive la vida y los periodos de incertidumbre:

  1. Balagan– un estado de caos que incluye oportunidades. Es una palabra de origen ruso utilizada en la cultura israelí para describir el desorden, pero no simplemente como sinónimo de caos, sino como una forma de vida, incluyendo la libertad de expresión que no tiene fronteras definidas que limiten la capacidad de un niño o adulto para expresar sus emociones, necesidades y deseos.
  2. Yiheye beseder- Todo estará bien. Esta es probablemente la clave del estado mental en Israel. Es la idea de que no importa que pase, todo va a estar bien. Es probablemente la frase que más he escuchado en tiempos difíciles, como palabras de aliento, tanto de familiares, amigos y colegas. Da esperanza de saber que aunque las cosas no estén de maravilla ahora, si seguimos adelante vamos a encontrar cosas buenas.
  3. Lizrom- fluir. Implica estar preparado para lo inesperado y recibirlo con los brazos abiertos. Va más allá de la espontaneidad en la vida cotidiana. Fluir es una forma poderosa que permite disfrutar la vida incluyendo las cosas inesperadas.

La cultura israelí naturalmente da oportunidad de practicar constantemente las habilidades suaves definidas por el Foro Económico Mundial como las hablidades del futuro. Entre las más destacadas están la creatividad y la toma decisiones, el pensamiento crítico y el procesamiento complejo de información.

La pregunta del millón es si esas habilidades pueden aprenderse y la respuesta es sí. Nunca es demasiado tarde para comenzar a practicar y fortalecer tus propias habilidades blandas. Una manera de ver la crisis global causada por el Covid-19 es precisamente como la oportunidad de cuestionar el status quo y empezar a ejercitar los músculos de la adaptabilidad, resiliencia y creatividad. En su experiencia lidiando con tiempos inciertos, Inbal señala:

“Por supuesto, no es cómodo manejar la incertidumbre, pero es diferente cuando la adoptas como parte de tu rutina. Mi experiencia muestra que en momentos de incertidumbre hay tres comportamientos críticos: los que manejan la incertidumbre no tienen miedo de formular preguntas.  Son los que actúan en confianza ciega los que generalmente temen perder el control, y su necesidad de proporcionar una solución inmediata simplemente intensifica una situación ya estresante. La capacidad de autorreflexión y crítica es crucial; si se es capaz de realizar una introspección crítica, se puede diferenciar los eventos que están fuera de su control de los eventos en los que influye en los resultados. Por último, quienes abrazan la compleja realidad se inclinan más a reducir y gestionar los riesgos que implican las situaciones inciertas. “

En estos días tan inciertos, espero que logres reservar algunos minutos en casa para la lectura y que descubras en las páginas de este libro una nueva perspectiva sobre el desorden, la incertidumbre, el caos, los problemas, los desafíos, la improvisación, los riesgos, el fracaso y hasta la crianza de los hijos.

En medio de tanta noticia poco alentadora durante esta crisis, es un alivio tener fuentes de optimismo y recursos que nos ayuden a convertir nuestros limones en limonada, como lo hemos hecho en Israel hasta hoy. ¡Feliz lectura!

#chutzpa #innovacion #cultura #futurodeltrabajo #manejodecrisis

Photo By: Micha Loubaton
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