10 años de aliya, 10 cosas que amo en Israel

Hace 10 años, en pleno día de la independencia, llegué al aeropuerto Ben Gurion con una maleta y el corazón lleno de amor y expectativas.

Dos bodas (ambas con el amor de mi vida), tres niños y dos guerras después, el mismo día, hace un año, salimos de nuestra segunda casa para mudarnos a la casa de nuestros sueños. Así que el 14 de mayo, va convirtiendose en un un día de multicelebración para nuestra familia.

Encontrar tu lugar en un nuevo país lleva tiempo. Aprender el idioma, la cultura, encontrar buenos amigos, un buen trabajo o incluso comenzar su propio negocio, todo implica ir más allá de tu zona de confort, ser vulnerable y asumir riesgos.

Había tenido algunas de estas nuevas experiencias en otros países fuera de México (donde crecí), en España y Guatemala. Aunque fueron experiencias muy enriquecedoras, ambas tenían fecha de caducidad. Pero el día que llegué a Israel, aunque solo podía pronunciar unas cuantas palabras en hebreo, supe que había llegado a casa.

No es fácil prosperar en Israel, pero de muchas maneras misteriosas e inesperadas, encontré mi lugar aquí.

Celebro mi primera década convirtiéndome en israelí compartiendo 10 cosas que amo de este país al que llamo hogar.

1. Informalidad.

La vida en Israel, aunque aceleradísima, es amigable e informal. La gente va a trabajar con jeans (pantalones cortos en verano), camisetas y sandalias. Hacemos reuniones de negocios en cafeterías y organizamos eventos profesionales que pueden incluir yoga en la playa. ¡Adiós tacones altos!

2. Los niños primero.

Los niños son los  verdaderos VIP en Israel, bienvenidos y entretenidos incluso en situaciones de trabajo inusuales. En Israel, si te cancela la niñera, te llevas al niño al trabajo, o a una conferencia, aunque tú seas el conferencista!

3. Apertura.

La gente aquí hablará sobre casi cualquier tema sin sentirse incómoda, incluso política, religión y dinero. Eso sí, la discusión puede ser bastante acalorada e incluso con unos cuantos gritos (lo que se percibiría como agresivo en otras culturas). Aquí todos tenemos nuestra opinión y somos libres de expresarla y no estar de acuerdo, sin resentimientos.

4. Caleidoscopio cultural

Hay tantas influencias en la cultura y la comida de Europa del Este, España, África y Medio Oriente, que yo llamo a Israel un caleidoscopio cultural. Pueden escucharse hasta 6 idiomas distintos (hebreo, árabe, ruso, inglés, francés, español, tailandés, amárico…) en un vagón del tren, un verdadero crisol cultural.

5. Espiritualidad.

A pesar de que el 80% de la población judía es secular en Israel, la Torá está profundamente arraigada en la sociedad, y se siente en todas partes. Puedes tener una profunda discusión filosófica con alguien aleatorio en la estación de tren.

6. Firgun.

Estar estar verdaderamente felices, expresando alegría y simpatía por el bienestar o los logros de otra persona sin celos ni egoísmos. Israel es probablemente el país donde he recibido y dado más cumplidos de los que jamás había soñado.

7. Ingenio.

La mentalidad de la “caja de arena” nunca desaparece en la adultez. La curiosidad, la originalidad, la diversión de la prueba y  el error y el trabajo en equipo están vivos y pateando en cada alma israelí. El número de patentes y libros per capita, invenciones, y startups que surgen de este país, es un testimonio de ello.

8. Conectividad.

Todos en Israel somos mishpajá (familia), lo que significa que todos pueden y te dicen qué hacer. Al menos lo dicen con amor.

9. Humor.

Incluso durante la temporada de cohetes, mantenemos nuestro sentido del humor. “Ehhh, solo querían darnos fuegos artificiales para Eurovisión.”

10. Humus. 

Esa pasta de puré de garbanzo mágica que en Israel comemos a toda hora, por su alto valor nutritivo,  fibra, antioxidantes y por supuesto, delicioso sabor. Y ¿qué creen?, celebra el 13 de mayo, su día internacional.

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Photo By: Ale Bar Av
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